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Zona Privada

El incremento de la fiscalidad del ahorro aplicado desde principio de este año 2010 beneficia de forma clara la canalización de las inversiones a través de fondos de inversión.

El tipo aplicable a la Base Imponible del ahorro (ganancias de capital y rendimientos del capital mobiliario) ha pasado del 18 % al 19 % para los primeros 6.000 € y al 21 % para el resto. La modificación de la fiscalidad del ahorro sólo ha consistido en la elevación de los tipos, sin aplicar una reforma en profundidad que igualara la tributación de los distintos productos financieros.

Aunque todas las rentas del ahorro tributan al mismo tipo, cada producto financiero tiene una fiscalidad propia. No existe una homogenización de tributación entre los distintos productos. Así, cualquier ahorrador o inversor, por pequeño que sea, puede demorar “sine die” el pago de impuestos sobre sus inversiones financieras si canaliza éstas exclusivamente a través de fondos de inversión.

Aunque todas las rentas del ahorro tributan al mismo tipo, cada producto financiero tiene una fiscalidad propia

Para cualquier persona física es posible traspasar posiciones de un fondo a otro de forma ilimitada sin tributar por las plusvalías latentes en el momento del traspaso. Sólo cuando retire cantidades de los fondos de inversión tributará por las plusvalías acumuladas. Adicionalmente, al realizar reembolsos parciales, la plusvalía sólo será parte de la cantidad reembolsada.

Supongamos un inversor que invierte 100.000 € en fondos, que le proporcionan una rentabilidad el primer año de 5.000 €. Desea reembolsar la cantidad equivalente a la rentabilidad obtenida, 5.000 €. De dicha cantidad sólo 238 € corresponden a la ganancia de patrimonio que tendrá que tributar. El resto del importe corresponde a la retirada del principal de la inversión.


En definitiva, ante la enorme disparidad de tributación entre unos productos de ahorro y otros, la subida aprobada en los Presupuestos Generales del Estado favorece unos productos frente a otros. Los más favorecidos son los fondos de inversión y las SICAVs. Los más perjudicados: depósitos bancarios e inversión directa en renta fija y renta variable.

Cualquier inversor debe buscar maximizar la rentabilidad después de impuestos. Pese a ello, la fiscalidad es sólo uno de los aspectos a considerar. Aún siendo importante no es el único, ni necesariamente el más determinante.