¿Sobrevivirán las discográficas multinacionales?
Probablemente sí, aunque tenderán a la concentración industrial. Las “Cinco Grandes” de hace una década ya son cuatro con la fusión de Sony y BMG y, desde hace años, se habla de una más que posible unión entre EMI y Warner que las dejaría en tres. Además de tener que adelgazar su estructura, deberán enfocar sus esfuerzos a la venta de música digital y a quedarse con una parte del pastel del directo: ya se empiezan a estilar los contratos en los que la discográfica se queda con un porcentaje (entre el 5 % y el 10 %) de los ingresos por conciertos del artista.
¿Se acostumbrarán los internautas a pagar por la música?
No parece una opción muy realista mientras se siga pudiendo descargar de manera gratuita e ilegal. Tampoco mientras sea posible escuchar sin soltar un euro de forma legal, como en el caso de Spotify o Yes.fm. Estas empresas tienen opciones premium (pagando una cuota mensual no hay publicidad y la calidad de sonido es mejor), pero da la impresión de que ni ellas mismas se creen que el porcentaje de usuarios que pague por sus servicios en el futuro vaya a ser muy alto. Su argumento contra el P2P (Peer to peer: intercambio de archivos): “Somos mejores que la piratería, porque somos legales, apoyamos a los artistas y somos más rápidos, más simples y más limpios.¿Por qué descargar música ilegalmente cuando puedes escuchar lo que quieras con un clic?”, declara Lutz Emmerich, de Spotify.
¿Se acabará con el p2p a golpe de leyes?
El gobierno, apoyado por una directiva europea, ha anunciado una ley que permitirá cerrar webs que alberguen contenidos sujetos a derechos de autor (o enlaces a ellos) sin necesidad del visto bueno de un juez. Aún llegando a aprobar esa legislación, difícilmente se acabará con todas las descargas ilícitas (la piratería siempre va un paso tecnológico por delante), pero sí bajarán. Y es probable que ello traiga consigo un aumento de las ventas, ya sean digitales o físicas. En Suecia, donde en abril de 2009 se Destrenó una ley similar, las ventas subieron un 18 % durante los primeros nueve meses del año.
¿Desaparecerá el cd?
No, pero su valor como objeto se ha devaluado tanto que su presencia seguirá disminuyendo: los CD piratas y los CD-R están tan presentes en nuestras vidas que es inevitable asociarlos a los CD legales y concluir, aunque sea de manera inconsciente, que estos últimos “no valen nada”, pues pueden clonarse sin problemas. Pese a ello, los fans y coleccionistas, así como los aficionados a la música que no usen las nuevas tecnologías, seguirán queriendo comprarlos.
¿Renacerá el vinilo?
Los discos de vinilo ocupan el extremo contrario de los compactos y es precisamente la imposibilidad de realizar una copia casera de ellos lo que les confiere vigencia. Si a ello le sumamos ciertos factores estéticos (como el tamaño de sus portadas) y auditivos (para algunos gourmets la calidez del sonido de los viejos discos es insuperable) resulta que los vinilos se han convertido en objetos-fetiche. Pero aunque el número de vinilos vendidos sube cada año, hablamos de cifras pequeñas (en EEUU, 1.500.000 frente a 450.000.000 CD, en 2007), por lo que resulta muy difícil que lleguen a superar a los compactos.
¿Serán las actuaciones en directo el santo Grial de los músicos?
Al negocio del directo no le afecta la piratería. Es más, en España cada vez crece más la industria de los conciertos, y una teoría bastante fiable dice que se debe a las descargas ilegales: si tenemos acceso a muchos más artistas diferentes ahora, probablemente también queramos ver en concierto a aquellos que más nos gustan. Lo que ocurre es que los artistas, como se ha comentado más arriba, deberán compartir sus ganancias de actuaciones con sus sellos. Otros, como Madonna, abren nuevas vías: ella ha desechado los viejos contratos con discográficas en favor de acuerdos integrales con la promotora de conciertos Live Nation que abarcan la edición de los discos, la promoción, la organización de sus giras, la gestión de su imagen, etc.
¿Batirá el móvil al ipod como reproductor de música?
Suena a paradoja, pero el iPhone, de Apple, puede a ser la tumba del iPod y de iTunes, ambos también creación de Apple: ¿quién va a pagar hasta 1,29 € por una sola canción en iTunes si por 9,99 € al mes puede tener las millones de canciones de la base de datos de Spotify en su iPhone o androide? Otras firmas relacionadas con la telefonía móvil (de Nokia a Vodafone) también están trabajando porque el teléfono se convierta en nuestro reproductor principal de música.