Federico Aparici lleva muchos años dedicándose al cultivo y venta de naranjas en su huerto de Cullera, junto a su familia. Vendía a mayoristas e intermediarios hasta que un día decidió saltarse la cadena y empezó a vender su mercancía directamente al cliente.“Teniendo tan buen material, me molestaba no tener beneficios porque los precios que se obtienen apenas permiten compensar los gastos de producción”, explica el empresario.
Las naranjas llegan un día después de hacer el pedido. Y se recogen del árbol el mismo día en que el cliente las pide
¿Cómo lo consiguió? Lanzándose a vender fruta a través de Internet. Ya hace diez años. Los comienzos fueron duros ya que era la década de los 90 e Internet todavía no estaba demasiado extendida.
Pero, poco a poco, la clientela fue llegando y en 2002 ya tenían el negocio consolidado. Ahora la mujer de Federico, Lola Colomar, se dedica a la administración y sus dos hijos ayudan en la gestión de la página web. Desde entonces, no sólo han conseguido mantenerse en un sector como el agrícola sino que además, en los últimos tres años, han multiplicado sus ingresos por dos.
Del árbol a internet y a la mesa
La venta a través de Internet es el elemento más novedoso de este negocio pero el éxito no habría llegado sin los otros dos factores tradicionales: máxima calidad del producto y seriedad a la hora de cumplir los plazos de entrega. “Las naranjas se recogen del árbol el mismo día en que el cliente las pide y le llegan al día siguiente”, explica Aparici. Así se explica que el lema del negocio sea “Del árbol a su mesa en 24 horas”.
La calidad es el otro elemento diferenciador de este negocio. Naranjas Lola está situado junto al huerto y allí se cultivan los productos sin aditivos ni potenciadores de color. Además, están regados con el agua del manantial que posee la familia. Así, se comprende la inusual política de cobro que tienen establecida: el cliente no paga por adelantado ni contra reembolso. “Les digo a mis clientes que las prueben y que me las paguen si les gusta”, indica el empresario. Una caja de 15 kilos cuesta 33 euros aproximadamente.
La empresa ofrece una gran selección de cítricos, como diferentes variedades de naranjas de zumo y de mesa (navelinas, navel, sanguinadas) además de limones y pomelos. La cosecha es de noviembre a mayo pero, como explica Federico Aparici, “no comercializamos hasta que está en su punto de dulzura, sólo así se consigue un fruto de alta calidad”.