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Comillas, un capricho para los sentidos
Por Paula LLanos

Si Cantabria te atrapa nada más pisar su tierra es gracias a contar con lugares tan emblemáticos como Comillas, una ciudad no sólo interesante desde el punto de vista arquitectónico. Su entorno natural y su enclave la convierten, posiblemente, en una de las ciudades más interesantes de todo el territorio nacional.

En la parte occidental de la provincia de Cantabria, y a 50 kilómetros de la capital, se encuentra situada esta pequeña villa, tan interesante como atractiva por los innumerables recuerdos que aún guarda de su grandeza pasada. La Villa de Comillas cuenta con algunos de los edificios más importantes del modernismo en Cantabria, como la Universidad Pontificia, El Capricho del ínclito arquitecto catalán Gaudí y, por supuesto, el Palacio de Sobrellano y su Capilla Panteón.

Comillas es conocida con el apelativo de la Villa de los Arzobispos, ya que muchos de los prelados que vivieron allí ocuparon importantes diócesis en todo el mundo. Sin embargo, la persona que ha tenido un mayor impacto en el desarrollo histórico de la ciudad fue el primer marqués de Comillas, Antonio López. Su historia bien merece una novela. Nacido huérfano en 1817 tuvo que irse a Cuba con 14 años. Allí comenzó su relación con el éxito ya que dos décadas después era dueño de compañías de ferrocarril, fundaba un banco, el Hispano Colonial, y poseía plantaciones de tabaco e, incluso, una flota naviera. A su vuelta a Cantabria, el marqués llevó consigo no sólo dinero, también importantes figuras que cambiarían para siempre el perfil de su ciudad de origen: los modernistas catalanes.

Paseando por la ciudad

En pleno casco urbano se encuentra La Plaza, junto al Ayuntamiento y la iglesia parroquial de San Cristóbal. En el centro, merece una parada la plaza del Corro de Campíos, donde se ubican las principales cafeterías y restaurantes de la villa. Hay que señalar la magnífica arquitectura popular y las casonas solariegas. Las calles empedradas, y sus plazuelas, que invitan a descubrir cada rincón de la villa, ofreciendo al visitante una sensación de quietud y serenidad.


Pero centrémonos en los monumentos más importantes. El primero, el Palacio de Sobrellano. El arquitecto catalán Juan Martorell diseñó este edificio de estilo neogótico. Parte del mobiliario fue concebido por un discípulo suyo, Gaudí, interviniendo también en la parte artística el pintor Llorens y el escultor Joan Roig. Formando conjunto de estilo con el palacio, está la capilla panteón que se levantó en un solo año.

Pero si algo destaca es la primera obra del genial Gaudí: El Capricho, proyectada en 1883, coincidiendo con el encargo de la Sagrada Familia. La originalidad de esta obra está en la mezcla de estilos y su nombre podría estar inspirado en la pieza musical “Capriccio” que, como el edificio, se caracterizaba por su forma libre y su tono vívido.

Las vidrieras de colores y la azulejería, el ladrillo visto, los motivos neogóticos y el hierro en las decoraciones son sus señas de identidad. Justo en frente se alza la Universidad Pontificia. Sus atractivos y característicos detalles ornamentales, así como la portada de acceso al recinto, fueron obra del arquitecto Doménesch. 


Naturaleza

Una ciudad que cuenta con una playa en el centro siempre tiene un valor seguro. Con todos los servicios inimaginables y una arena fina y dorada, la playa de Comillas es espectacular. Muy cerca se sitúa la playa Oyambre, junto a la ría de la Rabia que destaca por sus dunas. La presencia de surfistas, buceadores y regatistas es una constante en la zona.

Para terminar la visita, una recomendación. No dude en acercarse al Monte Corona, un bosque que acoge las especies autóctonas en un entorno indescriptible.

 


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Guí útil

Oficina de turismo: (942 72 25 91; www.comillas.es).
En el Ayuntamiento. Plaza de Joaquín del Piélago, 1.