Creados por cocineros de fama internacional(algunos galardonados con la preciadaEstrella Michelín), los gastrobares son nuevos y cuidados espacios donde ir a tomar tapas y no hablamos de unas simples bravas, al menos no como se conocían hasta ahora. Estos tapas-bar se consideran hoy una apuesta al alza dentro de la alta cocina, que atraen a un público informal pero chic que ve la oportunidad de catar los altos fogones sin que se resienta su economía.
Dicen que la idea se exportó de Inglaterra, que se inspiró en los Gastropubs británicos (locales de ladrillo rojo y aspecto de “pub de la esquina” donde se sirven platos de alta calidad culinaria) y que, después, se adaptó a la tradicional cultura española. La crisis financiera que comenzó en 2008, y que vive hoy su máxima expresión dentro y fuera de nuestras fronteras, terminó por dar forma a este nuevo giro del universo gastronómico.
La renovación de una tradición culinaria tan arraigada como son las tapas abre nuevos campos de investigación para los chefs de alta cocina
Un reto en pequeños bocados
“Siempre había tenido la ilusión de tener un bar de tapas por la importancia que tiene nuestra cocina tradicional y con Estado Puro he podido crear un lugar en el que se sirven tapas elaboradas con un buen producto y con una presentación o vajilla diferente y renovada”, dice el discípulo más aventajado de Adriá, Paco Roncero. El cocinero cuenta con una Estrella Michelín y es el jefe de cocina del Casino de Madrid, ninguno de sus distinguidos galardones impidió que en 2008 cumpliera su sueño de abrir su gastrobar en la capital.
Un local moderno donde se sirven recetas clásicas, como su espléndida croqueta de jamón, pasadas por el filtro creativo del restaurador madrileño. Fue uno de los primeros en apostar por este nuevo concepto.
La renovación de una tradición culinaria tan arraigada en nuestra cultura como son las tapas y su tamaño reducido, abre nuevos campos de investigación para los chefs de alta cocina. Otro chef célebre, Paco Ron (también tiene una Estrella) aprovechó la fama de su restaurante asturiano Viavélez para abrir una taberna con su mismo nombre en Madrid en el año 2008, él confiesa que a la hora de crear nuevas recetas para su local... “Pienso en un producto principal, lo desarrollo basándome en la cocina tradicional, procurando no desviarme de lo esencial del plato y reforzando en la medida de lo posible los sabores primarios”.