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Iniciativas contra la crisis en la música
Por Dario Manrique Núñez

La crisis global ha echado sal en las heridasde una industria musical ya moribunda. Las cifras del mercado discográfico español en los últimos años son escalofriantes, mostrando un descenso aún más acusado que el de muchos de los países de nuestro entorno: En 2008 los españoles nos gastamos un 12,4 % menos que el año anterior, lo que supone una pérdida de ventas del 64% desde hace ocho años.

Pero la larga duración de esta recesión musical supone una ligera ventaja respecto a otros sectores, pues desde hace años la imaginación se ha aguzado, y se lleva tiempo experimentando con nuevos modelos e ideas innovadoras para llevar la música al público.

Ante la falta de liquidez de las discográficas y la consiguiente renuncia a embarcarse en proyectos que supongan un mínimo de riesgo, muchos artistas han decidido montárselo por su cuenta, y no sólo hablamos de proyectos minoritarios, sino de grandes figuras del rock alternativo como Nine Inch Nails o Radiohead. Estos últimos han sido los pioneros, mostrando que era posible hacer las cosas de otro modo.

Tras acabar contrato con la multinacional EMI, Radiohead decidieron, en octubre de 2007, ofrecer su nuevo álbum en su web sin fijar un precio para él: el aficionado decidía lo que pagaba, incluso si esa cantidad era cero... 

En 2008 los españoles nos gastamos un 12,4 % menos que el año anterior, lo que supone una pérdida de ventas del 64% desde hace ocho años

 



Sólo la primera semana el disco se descargó 1,2 millones de veces, y aunque la banda no quiso dar cifras, parece que la cantidad media que se pagó fueron 4 libras (entonces unos 6 €). La maniobra se puede calificar de exitosa, si tenemos en cuenta que a principios de 2008 el álbum se editó en formato físico -a través de sellos independientes- y llegó al número uno de las listas tanto en el Reino Unido como, por primera vez, en Estados Unidos.

Poco después, en marzo de 2008, el grupo norteamericano de rock industrial Nine Inch Nails, seguiría los pasos de los de Oxford, aunque con algunas diferencias. Su nuevo trabajo, Ghosts I-IV, era un cuádruple disco, del que se regalaba sólo una parte en mp3, y si se quería adquirir completo existía una variedad de formatos y precios hasta llegar al “Ultra-Deluxe”, una edición limitada de la que se vendieron -a 300 dólares- sus 2.500 ejemplares. Trent Reznor, factótum de Nine Inch Nails, ingresó en tres días la nada despreciable cantidad de 750.000 dólares, sólo por ese formato.


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